Un acto de justicia permite cerrar el capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo.

 (Marilyn vos Savant)

 

 
   

Dejé de ir al fútbol cuando nos prohibieron el acceso con nuestra bota de tintorro. Teníamos una peña "los incansables", que animaba al equipo, aunque los resultados fueran malos. Íbamos a otras ciudades cuando era posible, nunca tuvimos problemas de violencia con otras aficiones (alguna ligera bronca muy aislada), pero nuestras botas, siempre servían para "fumar la pipa de la paz" y terminábamos felizmente con los aficionados contrarios. Otro elemento que nunca faltaba en los partidos, era la tortilla, con los huevos necesarios para alimentarnos, darnos moral y apoyar nuestros colores hasta el final de cada encuentro.

   
   

   
   

Un día nos prohibieron la entrada al estadio por llevar bebidas alcohólicas (o sea: nuestras botas con el tinto de toda la vida). Mientras dejábamos con tristeza la entrada del campo de fútbol, vimos como otros pasaban al interior escondiendo botellas de cerveza, licores, etc. Durante muchos años, entrábamos a ver a nuestro equipo con la bota, y no estábamos dispuestos a esconderla, nunca fuimos violentos, sólo esconde el que tiene que avergonzarse o va con otra intención. Desde aquel aciago día, no hemos vuelto al fútbol, pero los tristes sucesos tan frecuentes, nos hacen recordar la bota y la tortilla.

   
   

   
CON BOTA DE VINO Y TORTILLA, EL FÚTBOL: UNA MARAVILLA
 
 
CON BOTA DE VINO Y TORTILLA, EL FÚTBOL: UNA MARAVILLA
 
 
CON BOTA DE VINO Y TORTILLA, EL FÚTBOL: UNA MARAVILLA
   

En aquellos tiempos, la violencia se reducía a algún intercambio de "paraguazos", a veces tortazos, que las fuerzas de vigilancia y los propios aficionados cortaban lo antes posible. Los equipos, los presidentes, las aficiones, no necesitaban de "soportes" organizados (llámense ultras, tifosis, boixos, celtarras, biris, etc.), las peñas eran suficientes y notorias con sus botas de tinto, sus tortillas, bombos (como el de Manolo), tambores, y otros instrumentos para apoyar a su equipo, no para molestar al contrincante tocando y cantando melodías para-militares, fascistas, ni hirientes, todo lo contrario: música festiva, alegre y divertida.

   
CON HAMBURGUESA, Y FAST-FOOD, EL FÚTBOL: OJÚ, OJÚ
 
 
CON HAMBURGUESA, Y FAST-FOOD, EL FÚTBOL: OJÚ, OJÚ
 
 
CON HAMBURGUESA, Y FAST-FOOD, EL FÚTBOL: OJÚ, OJÚ

 

¿podremos volver algún día al fútbol, tranquilamente con nuestra bota y tortilla?

No me molesta que la Selección Nacional de Fútbol tenga un patrocinador que es una marca de CERVEZA, lo que me fastidia es que me prohíban la bota de tinto.

VOLVER A EMPEZAR SIN VIOLENCIA