Estimado Alejo:

En el año 2002, ya nos quejábamos de que te habías alejado de la radio, haciendo el fácil recurso de que "Alejo se aleja", mientras otros compañeros de la época, como Jesús Quintero que dejaba La Romántica, para cambiar a la televisión, pero lo tuyo, fue muy difícil, ya que además de comunicar la legalización del Partido Comunista de España en un sábado de Semana Santa, con los lógicos nervios, por lo que muchos te recordarán, lo realmente complicado, era sustituir a Luís del Olmo en aquella Radio Nacional de la reciente democracia, ya que sus programas Protagonistas o De Costa a Costa, tenían casi toda la audiencia de radio. Tuviste el valor de hacer un programa para competir con el de Ponferrada, con la ayuda de un simpático barbero (por supuesto en Sevilla), que mientras te recortaba la barba, comentaba contigo de forma amena las noticias del día, los chismes más sabrosos, mientras un canario silbaba alegremente de fondo, como en las peluquerías de antes.

Hiciste más programas en aquella radio de la larga transición en que todavía estamos, cambiaste de emisoras, como los demás compañeros, hasta que abandonaste todo por tu hermosa tierra de Málaga.

Si una mayoría de los radioyentes, escuchantes o aficionados de radio te recuerdan es por lo mencionado del sábado de Semana Santa y el PCE, por las tragicómicas circunstancias de la vida, tendremos que recordar que te alejaste definitivamente un Sábado Santo, aunque varios años después, en marzo de 2008, una Semana Santa distante de aquella en que anunciaste la legalización del rojerío. En estas fechas de tu abandono total, ya no existe aquel PCE que se legalizó, tus competidores de radio y compañeros, están en un plano muy inferior, la radio que pensabas, soñabas y querías, sigue desaparecida debido a los intereses políticos, que son los que manejan descaradamente las emisoras y los medios, aquel barbero de Sevilla que comentaba dicharacheramente las noticias, mientras el canario cantaba lo que le apetecía sin consignas de ningún tipo, ya no existen. Deseamos que en este alejamiento definitivo, querido Alejo, no encuentres nada de lo que aquí tenemos que aguantar.

José Luís, 23 de Marzo de 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

       

 

 

 

 

 

 

 

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