AYUNTAMIENTOS

 

 

 

 

PROHIBIDO EL VOCEO PARA LA VENTA DE LOS PRODUCTOS EN LOS MERCADOS

 

 

         

 

 

A la hora de comprar el condumio, uno lo puede hacer en lo que ahora llaman grandes superficies, que hasta la Real Academia lo acepta, también están las pequeñas tiendas del barrio, y desde hace siglos, el mercado, la plaza o el mercado de abastos.

 

 

Recuerdo mercados dignos de ser visitados, como si fueran museos, había uno en La Coruña (antes de que le quitaran la L), donde sólo ver los pescados, mariscos, los maravillosos frutos del mar, alegraban la vista y junto a las voces simpáticas de los que  vendían, animaban a gastar pesetas y duros en aquellos pescados sin chapapote ni penas.

Al leer esta semana (cuarta de enero 2004) en el periódico La Semana la noticia de que, se prohíbe el voceo para la venta de los productos en los mercados, me entra una pena por quienes han decidido tal medida, políticos que seguramente se han sentido aludidos cuando han escuchado en el mercado eso de: "¡mira qué besugo más fresco tengo!" ..

 

 

 

 

 

 

 

Un mercado sin voceo, es como un recreo de colegio sin niños, la idiosincrasia del mercado, de la plaza de abastos, va a cambiar.

 

¿Tiene sentido la medida?

 

 

 

Cuando entras en un mercado, los sentidos trabajan a gusto. El olfato reconoce esos olores de la verdura fresca, los pescados, los puestos de las especias, etc., la vista, aprecia los distintos colores de las frutas expuestas en los tenderetes, desde el amarillo del plátano, al rojo del tomate, pasando por otros colores que podrían formar un sabroso arco iris vegetal, el tacto con los productos que seleccionamos o que los vendedores nos ofrecen .. el gusto con que podemos saborear esa cereza que te han ofrecido, o unas uvas, pero el oído también cumplía su misión en el recinto del mercado, podía deleitarse con las ofertas del día: "¡Mira niña que pescado tengo!" , "¡Pijotas de Sanlúcar .. acedías!, .. etc., pero además, por el oído entraban las mejores tentaciones para los demás sentidos, pudiendo poner a trabajar todos en el mismo mercado, cuando te decían: ¡acércate, prueba este queso, o prueba esta fruta! ..  lo hacían a voces, pero sin molestar, no como las órdenes de la mili en el ejército, o en algunas empresas que todos conocen. El mercado es uno de los pocos sitios donde las voces no resultaban molestas, iban dirigidas a ti, pero no para insultarte, no para mandarte, sólo para llamar tu atención.

 

 

 

 

 

 

 

 
         

 

 

¿Pondrán música ambiental de fondo?

 

 

 

 

No es lo mismo comprar con el piano enlatado de Richard Clayderman, Barbra Streisand o Sinatra, que con las voces en directo, sin play-back ni trucos digitales, de los vendedores de la tierra. La música en mi casa, en el teatro, en la discoteca, pero en el mercado, las buenas personas, que con su dinero pagan, saben distinguir las voces de los ecos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿No molestan más los ruidos de las motos?, ¿no son más dañinos los ruidos de los compresores, que en continuas obras, machacan y machacan sus martillos percusores?, hay una normativa europea de contaminación, emisión de humos de motores, ruidos (nivel de decibelios), pero eso da igual, a los responsables no les preocupa qué máquina está trabajando en una calle (ya sea un grupo electrógeno, un compresor, una excavadora), elementos que deberían cumplir la normativa europea. ¿Por qué no se prohíben los petardos? (no me refiero a los políticos malos), sino a esos artefactos tan molestos y ruidosos que te pueden provocar un infarto, quedarte sordo y quemarte. -Los niños (y no tan niños), los compran en kioskos, tiendecitas, etc., los tiran en jardines, calles, casas, destrozan buzones, y no pasa nada. Nadie quiere saber dónde los han comprado, y sobre todo, quienes los venden. Hablando de petardos, llegamos a la madre de la pirotecnia con su producto estrella: "el cohete". Antiguamente había un día al año (normalmente en las ferias), donde se tiraban los cohetes (los llamados fuegos artificiales), pero desde hace un tiempo, esto de los cohetes ya es un cachondeo. Iba yo un día por el centro de la ciudad y de pronto el susto que nos llevamos los viandantes fue tremendo: una enorme explosión hizo que nuestros corazones dieran un sobresalto y los oídos sufrieran el consiguiente dolor. Pregunté a una señora que también se asustó, y me dijo que eso era por la "patrona", a la semana siguiente ocurría lo mismo con la velada de una barriada, todas las semanas del verano se repiten las fiestas en cualquier rincón de la ciudad y por tanto, cohetes al cielo, pero además están los extras: si el equipo de fútbol sube de categoría, la artillería pirotécnica se dispara en todos los lugares, luego vendrá lo de las romerías, da igual que sea la del Rocío que la local..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando ha venido algún extranjero a nuestra casa, se ha extrañado de los ruidos comentados, sobretodo  de los cohetes sin ser fiesta, pero cuando iba al mercado, no tuvo molestias por el voceo de los vendedores, más voces hay en cualquier cafetería, ruidos y otras molestias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Está bien que prohíban la megafonía, vamos, que para vender no usen megáfonos, altavoces, etc., pero que no les permitan dar unas vocecitas para hacer publicidad de sus productos, es demasiado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya no oiremos eso que prohíben los políticos: "al rico besugo" .. "chorizos ricos, chorizos" .. "mira que fresco, fresco, fresco" .. etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Pasará igual con los mercadillos?, es posible que ya no veamos al de la cabra y el órgano o la trompeta, pero el silencio será como una añoranza de esas tiendas desmontables cargadas de casetes, CDs, que ponen a Camela, Los Chichos,  Andy y Lucas..... a toda pastilla.

 

 

 

 

 

 

 

   

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